Máximo, jubilado: “Gracias a Dios que tengo la casa pagada, si no, muero de hambre”

Sin la vivienda como una carga, hay jubilados que aun viven con lo justo y procuran no depender económicamente de sus hijos. Como se verá a continuación, para algunos resulta ser una alegría dirigirse a las generaciones posteriores por algo que va más allá de lo material: el cuidado de los nietos.

Asimismo, en un escenario ajustado, los “lujos” a veces se restringen a poder visitar amigas que viven en otros puntos del país. Es el caso de María, española, que cuida cada billete. “Al teatro no puedo ir porque son 60 euros. Al cine sí, porque me cuesta dos”, reveló ante las cámaras del programa Espejo Público, del canal Antena3.

Máximo, por su parte, dejó una frase que evidenció su fragilidad en lo económico.

La despreocupación de Máximo que le permite vivir

Máximo, autónomo, fue entrevistado por el mencionado medio en una pescadería de España. El dato no es menor, teniendo en cuenta su oficio de toda la vida: pescador.

Cobra una pensión de 800 euros al mes y afirma que únicamente puede salir adelante porque terminó de pagar su vivienda antes de dejar de trabajar.

Máximo no llega a la pensión media en España. Foto: Captura TV

“Gracias a Dios tengo la casa pagada, si no, muero de hambre”, dijo crudamente el jubilado.

Aunque el factor de la vivienda no le afecte, lo que recibe se va cada vez más rápidamente entre la alimentación y los cargos fijos.

Las pensiones que no llegan a la media

En el destacado país europeo la pensión media es de poco más de 1.300 euros. Sin embargo, 4 de cada 10 españoles no llegan a los 1.000 euros, según aseveró Raúl García, periodista de Antena3. La mayoría son mujeres, y su jubilación es un 31% menor que la de los hombres.

Carmen, quien aparece en el destacado reportaje -realizado en enero 2026-, es parte de las personas cuya pensión no alcanza los 1.000 euros. Ante la pregunta de si llega a fin de mes, la mujer respondió: “Claro, porque me hago mis cuentecitas y tengo que llegar”.

La adquisición de una casa propia tampoco es un problema para esta jubilada, quien empezó a trabajar a los 11 años. Estuvo en una fábrica -de la que la despidieron cuando quedó embarazada-, y también se ganó vida con la limpieza de escaleras.

Cuatro de cada diez españoles no llegan a los 1.000 euros de pensión.

Lo primero que hace Carmen es pagar los servicios del hogar y luego se encarga de las compras. Con el resto se hace una lista de los artículos necesarios y así se “las apaña” hasta terminar el mes.

Cuando se le preguntó si sus hijos requieren de su ayuda económica, Carmen respondió que “gracias a Dios no”. “Lo único en lo que les ayudo es en cuidar a los niños”, dijo en referencia a sus nietos.

Al ser consultada por las generaciones más recientes, Carmen expresó: “empiezan a trabajar mucho más tarde que nosotros, tienen trabajos precarios…”. “No me extraña que cuando sean mayores no vayan a tener (empleo)”, dijo desde una posición que consideró “de privilegio”.

El cambio de prioridades entre generaciones, desde la mirada de otro español: Rafael Nadal

La situación que describen muchos jubilados españoles también refleja un cambio más amplio en la manera en que distintas generaciones administran su dinero y piensan el futuro.

El español Rafael Nadal. Foto: Instagram.

Sobre esa transformación y más recientemente se refirió Rafael Nadal, quien tras retirarse del tenis profesional comenzó una etapa enfocada en los negocios y las inversiones. En una entrevista con CNBC, el extenista sostuvo que las prioridades de consumo ya no son las mismas que décadas atrás.

La mentalidad ha cambiado en los últimos años. Antes, la gente siempre intentaba ahorrar para comprarse un coche o una casa. Ahora valoran mucho las experiencias; invierten en ellas: en viajar y en conocer lugares diferentes”, afirmó a fines de junio 2026.

La reflexión del español contrasta con los testimonios de jubilados como Máximo o Carmen, pertenecientes a una generación que veía en la vivienda propia uno de los principales objetivos económicos de la vida laboral.

Nadal, de 40 años, también explicó que, tras cerrar una carrera en la que conquistó 22 títulos de Grand Slam, busca trasladar la misma visión de largo plazo a su nueva etapa como empresario e inversor.

“De la misma manera que forjé un legado en la cancha, ahora es el momento de construir un legado fuera de ella“, señaló al referirse a sus proyectos vinculados con la hotelería, la educación y el deporte.

Fuente: www.clarin.com

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